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Impunidad para un médico asesino en Tarragona

Marcos Ariel Hourmann, médico asesino

Marcos Ariel Hourmann, médico asesino que ha quedado impune, y no irá a la cárcel y seguirá ejerciendo en Inglaterra.

La audiencia de Tarragona acaba de ser escenario de una burla a la justicia al ser condenado el médico asesino Marcos Ariel Hourmann, ex facultativo del Hospital Comarcal Móra d’Ebre (Tarragona), a tan sólo un año de cárcel y a otro de inhabilitación por el asesinato de una paciente de 82 años en situación terminal.
Marcos Ariel Hourmann, que actuó en complicidad con la familia de la víctima, inyectó una dosis letal de cloruro potásico, un fármaco que no tiene ningún efecto sobre el dolor, y que en dosis altas y rápidamente administradas produce una parada cardiaca, a la paciente para terminar con su vida, en lugar de actúar profesionalmente y administrar tratamiento paliativo y sedación terminal para aliviar el sufrimiento de la enferma.
Pese a que Hourmann fue hallado culpable en marzo de este año por la Audiencia Provincial de Tarragona, ha sido sólo condenado a un año de prisión y a otro de inhabilitación. La sentencia es resultado de un pacto entre el acusado y el fiscal, que se personó como acusación después de que la familia rechazara denunciar al médico.
La familia de la fallecida, que actuó compinchada con el médico criminal, criticaron al hospital para el que trabajaba el condenado después de conocer los detalles de la sentencia “El hospital le denunció, pero ignoramos por qué quisieron ir a por él. Actuó profesionalmente y cumplió con lo que acordamos”, lamentó un hijo de la fallecida. Sólo hizo lo que nosotros le pedimos. Nuestra madre estaba sufriendo y sólo queríamos que no sufriera. No tiene sentido que el hospital denuncie a su propio médico”.
La acusación la formuló el Ministerio Fiscal después de que la dirección del propio centro sanitario denunciara al médico, que fue despedido por el asunto. La familia de la fallecida se negó reiteradamente a denunciar a Ariel, al que asegura estar completamente agradecida.
El condenado alega que fue la fallecida quien le pidió poner fin a su sufrimiento. “Me dijo que no quería continuar viviendo y actué humanamente”, justificó Ariel durante el juicio. El fiscal consideró veraz su relato y acordó con la defensa rebajar la acusación de homicidio incial, que debería habere sido de asesinato, y por el que pedía diez años de cárcel, a homicidio involuntario, algo absolutamente falso, pues la voluntad tanto del médico como de la familia de la víctima era la de prodicir voluntaria y activamente su muerte. La Fiscalía entiende que Ariel malinterpretó la voluntad de la paciente, que le pidió dejar de sufrir pero sin especificar que el médico debía inducirla a la muerte.

Desde AES Tarragona expresamos nuestro rechazo por este nuevo episodio de impunidad ante un crimen como es la eutanasia y reiteramos nuestro compromiso con la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural.